lunes, 2 de junio de 2014

FORTALEZA


Querido amigo. “En el mundo tendréis luchas, pero no tengáis miedo Yo he vencido al mundo”. Al salir de la infancia mental nos colocan en la batalla. Nos quejamos, intentamos desertar, maldecimos nuestra suerte pero finalmente nos damos cuenta de que es lo que siempre habíamos deseado. No perder la vida en el sofá. No pasar la vida sin haber hecho un bien que deje fruto. No haber vivido para nada. El partido se juega en un campo de batalla. Es verdad, no todo es lucha. También –gracias a Dios- hay tiempos de disfrutar, de gozo, de paz. Y son importantes estos momentos porque nos hablan de lo que viviremos eternamente, de quienes somos realmente y del sentido de nuestra vida, como el soldado mira la foto de su hogar para tomar ánimos en medio de la brecha. Hay muchos pasajes en la Sagrada Escritura donde Dios pregunta si hay alguien dispuesto a ir a luchar. No te voy a decir que le responden los valientes. No, más bien, lo hacen los cobardes, porque todos lo somos. Pero sí aquellos que han comprendido que en esto consiste lo mejor de esta vida y que mirando al Capitán de este ejército cerramos los ojos –o mejor dicho los abrimos hasta ver más allá de la apariencia- y nos lanzamos a la batalla. Es tan importante nuestra misión que no nos es lícito desertar. No te asustes por la dificultad, exterior o interior. El que te eligió ya la conocía cuanto te llamó. El confirma hoy su llamada: “Ve, te necesito, te envío,…” Con El tu vida dará un fruto que no te puedes ni imaginar. "No temáis, Yo estaré con vosotros hasta el final". Confía y trabaja.

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