martes, 20 de mayo de 2014

PAZ

Querido amigo, la paz del mundo, la paz mundana, es una paz que se te promete como fruto de la ausencia de problemas, de una vida vivida a tu aire, sin complicaciones -en el fondo sin personas que te compliquen la vida-  y por ello poco a poco te va aislando y termina dejándote solo en tu mediocridad. Curiosamente el jaleo de los hijos, los sobrinos o simplemente aquellos que Dios te ha encomendado para que camines con ellos, es la condición para que tengas verdaderamente paz. Porque La Paz verdadera surge al salir de ti mismo y consiste en sentir que tu vida tiene sentido. Aislados estamos tranquilos porque hacemos lo que nos viene en gana pero qué tristeza esas tardes de tu adolescencia perdidas en la pereza y la inutilidad ¿te acuerdas? La Paz surge cuando tranquilamente hacemos lo que Dios quiere para nosotros, sin ansiedades ni pretensiones, con la libertad de los hijos de Dios, ciertos de ser amados y sin necesidad de comprar el afecto de nadie, sin la necesidad de dar la talla porque nos sabemos infinitamente valiosos. Esta mansedumbre y humildad es la que Jesús nos invita a imitar de El para alcanzar descanso y paz cuando los agobios y las tensiones de la vida nos agotan. Es la que El mismo vivía siempre en los brazos del Padre.

Amigo, no te dejes engañar, no hay paz externa definitiva en esta vida, sólo la interior puede darte lo que anhelas pues lo que nos hace la guerra son nuestro egoísmo y nuestras miserias. La vida de la gracia -la unción y el bálsamo del Espíritu de Jesus- que se renueva en el sacramento de la reconciliación y la eucaristía es la única capaz de sosegar nuestra vida. Acude allí y a los brazos de María, tu Madre, y déjate ayudar por los hermanos de tu comunidad,  allí encontrarás tu hogar y podrás decir "qué delicia y qué descanso vivir los hermanos unidos, es como la esencia de un perfume que derramado en la cabeza va llenando de fragancia el cuerpo entero", hasta la última esquina de vida. Pero recuerda que esta paz hay que conquistarla con mucha lucha. Recuerda al Resucitado... "¡Animo! en la vida tendréis luchas pero no tengáis miedo yo he vencido al mundo". 

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